El Tarot

Hablar de Tarot nos remite a extrañas figuras, a los gitanos leyendo la buena fortuna en cartas manipuladas, a la revelación del futuro. El Tarot es un juego antiguo que traspasó las fronteras y atravesó los tiempos. En la actualidad, son pocas las personas que han visto en este juego algo más que un instrumento de adivinación, han descubierto un mundo lleno de imágenes simbólicas y (por parte de la semiótica) estrechamente vinculadas a la vida cotidiana.

La palabra “Tarot” proviene de tarocchi, nombre dado a los antiguos juegos de cartas italianos de principios del siglo XVI como sustituto del tronfi, palabra con la que se le denominaban a los arcanos mayores. Otros autores, como Curt de Gebelin, piensan que esta palabra procede de los términos egipcios tar (el camino) y ra (real).

Durante años la estructura del mazo se ha mantenido sin cambios significativos: 78 cartas, también llamadas láminas, tarots o arcanos; 22 de ellas, sumamente decoradas, son los arcanos mayores, con su numeración romana del I al XXI, la última, conocida como “el loco”, carece de número. Las 56 cartas restantes, o arcanos menores, se dividen en cuatro series de 14 cartas cada una. Cada serie está estructurada por un color o palo: bastos, espadas, copas y oros, y estas mismas a su vez contienen cuatro figuras o triunfos que son el rey, la reina, el caballo y la sota, por último están 10 cartas numeradas desde el As en adelante.

A continuación se describirá la primera fase metodológica que es el acopio de datos históricos, donde se abarcará una breve reseña sobre el posible surgimiento de dichas cartas. Después, se analizará cómo se desenvuelve el producto en la sociedad y asi empezar a programar la solución a la hipótesis planteada.

Orígenes del Tarot

El origen del Tarot se ha atribuído a distintas procedencias: medieval, hebraica, oriental, egipcia incluso se le ha vinculado a China. Actualmente continúa siendo una incógnita y la mayoría de los investigadores aún toman este tema como objeto de debate.

Hay quienes lo han encontrado en el antiguo Egipto (Court de Gebelin, Eliphas Levi), y quien, con más bases lógicas que los anteriores, lo ha situado en la edad media (Oswald Wirth). Cada uno ha planteado su hipótesis, ligándola a los hechos más importantes de la historia.

Como ya se mencionó, Court de Gebelin fue uno de los primeros que formularon una posible teoría del origen del Tarot. En su libro más destacado le Monde primitif (1781) afirma que éste se remonta al antiguo Egipto, argumentando que los arcanos mayores eran restos de un antiguo libro llamado “El libro de Thoth”, que se salvó de un incendio que destruyó algunos templos. En pocas palabras, Gebelin atribuyó al Tarot un significado alegórico a la religión egipcia y también como un libro sobre la creación del mundo a partir del Thoth. Este libro perdido fue posteriormente traído a Europa por los gitanos que eran descendientes de una tribu egipcia.

Todos los textos posteriores que hablan sobre el origen del Tarot se basan en las indicaciones de Gebelin aunque los autores estuvieran un poco en desacuerdo, sin embargo, esta hipótesis influenció de tal forma la mentalidad de los autores posteriores y de los realizadores de cartas Tarot como para convertirlo en un dato histórico comprobado. Los mazos más antiguos se realizaron en Italia, los ya nombrados tarocchi del siglo XVI, pintados a mano y solicitados por familias nobles.

El Tarot de Marsella (quizá el más conocido) del siglo XIII, el Tarot de Jean-Pierre Payen de 1713, el de Conver de 1760 y el flamenco de van Deborre de 1780, se remiten a un origen medieval.

Retomando los textos de Gebelin, Eliphas Levi (El abate Alphose Louis Constans) decía que el Tarot era un alfabeto sagrado y oculto. Señaló la similitud de los 22 arcanos mayores con las 22 letras del alfabeto hebreo y los 22 senderos del Árbol de la vida, llegando a una mezcla de signos, números y letras hebraicas que estructuran a las cartas.

Así, cada texto sobre cartomancia acaba por ser la larga historia de sus posibles orígenes. Prácticamente nadie sabe con exactitud de dónde proviene el Tarot, ni quiénes son sus autores. Sólo se pueden hacer hipótesis y reconstrucciones personales. Y, aunque algunas de éstas tengan bases más concretas que otras, ninguna tiene que ser correcta. Acabarán por concluir como empezaron, en una verdadera incógnita.

El Tarot en la actualidad

Anteriormente se reseñaron datos históricos sobre el Tarot; para seguir con la siguiente fase metodológica, se dispondrá a ubicar al Tarot en la sociedad actual y sus representaciones a través de diferentes artistas, asi como, sus técnicas de realización y concepción de sus barajas siguiendo los elementos descriptivos tradicionales en menor o mayor grado.

Los artistas, tomando como base los paisajes, retratos de actores de cine y televisión, además de obras de diferentes corrientes artísticas, han contribuído a la difusión artística del Tarot, por ejemplo, el Tarot “Mexicano” elaborado por el fotógrafo José Raúl Pérez, donde el autor utilizó las bases del Tarot de Marsella como referencia para mostrar a las personas de la Ciudad de México en su vida cotidiana, estas fotos fueron tomadas en blanco y negro lo que le da un toque artístico.

Otros autores se han basado en obras literarias para crear su mazo, por ejemplo, el Tarot de “The Lord of the Rings” de J. R. Tolkien o el Tarot “Macondo” creado por el colombiano Andrés Marquínez Casas, quien a un año de su publicación, presentó esta baraja en una exposición donde se celebraba un homenaje a Gabriel García Márquez; el colombiano se basó en la novela de dicho autor Cien años de soledad para representar historias y personajes de la costa colombiana a las cartas Tarot. Otros artistas han visto en el Tarot una forma de difundir su trabajo; el grupo de artistas japonesas denominadas CLAMP, han hecho un sin fin de novelas ilustradas y para la mayoría de sus obras han adaptado a sus personajes a los elementos descriptivos del Tarot tradicional, obviamente tuvieron que agregar o disminuir la cantidad de elementos, pero siempre conservando el simbolismo ya establecido.

Por supuesto, una carta necesita de presentación y calidad en su acabado y para esto los diseñadores han adoptado los medios computarizados, utilizando software para el diseño, han participado ampliamente en versiones nuevas tanto para Tarots como para diferentes tipos de cartas. La ventaja de utilizar este medio para reproducir y producir una baraja de Tarot, es la presentación, donde se puede fusionar tipografía e ilustración con gran calidad, además da la oportunidad de abarcar un gran número de estilos en poco tiempo. Aunque muchos siguen prefiriendo el estilo tradicional.
Al ubicar al Tarot en un contexto social actual se observa que para que dicha baraja exista hasta estos tiempos se requiere de personas que los soliciten. Se diría que poca gente se interesaría en acudir a un lugar especializado en la cartomancia, pero, increíblemente hay una gran afluencia de consultantes de los que destacan las personas que están en un estatus económico muy alto, y políticos; ya que requieren de la adivinación para proteger sus intereses. Y no falta quien acude a la lectura del Tarot por pura curiosidad. En la sociedad mexicana están muy arraigados los rituales para atraer la buena fortuna desde tiempos prehispánicos; la propia baraja del Tarot es considerada una herramienta básica para la adivinación del futuro, o bien, varias personas la usan como un complemento para saber si el ritual en cuestión es factible a largo plazo.

Para obtener una baraja de este tipo, no hay que viajar muy lejos ni acudir a sitios ocultos que sólo unos cuantos conocen. Hoy en día es fácil conseguir un Tarot del estilo que se desee; las casas editoriales especializadas en el esoterismo y en los juegos de asar, las plazas comerciales y locales que vendan productos esotéricos, son lugares muy concurridos para este fin.

Muchas personas poseen poco dinero y acudir a lugares esotéricos para consultar su futuro les está limitado; a esta problemática se han creado sitios en internet para consultar las cartas; es impresionante saber que con un botón se pueda acceder a develar el pasado, presente y futuro. También es posible que un consultante se comunique por vía correo electrónico o celular con su intérprete adivinatorio. Ahora que se ha tocado el tema del Tarot en los medios de comunicación, la televisión tiene una participación mayoritaria en este asunto. Se ha saturado de anuncios publicitarios recomendando llamar a un número telefónico para una consulta personalizada con el adivino en turno. Esto ha denigrado al arte de la lectura del Tarot, rebajándola a un nivel de incredulidad y charlatanería; los verdaderos adivinos cobran poco (la mayoría ni siquiera cobran por el servcio) y ven en sus cartas imágenes simbólicas, arquetípicas con bases sociales y con una interpretación filosófica.

En conclusión, desde su incierto origen en Egipto, pasando por su restructuración simbólica en la edad media, hasta su revaloración en la nueva centuria; las imágenes arquetípicas del Tarot han sufrido innumerables variantes dependiendo del contexto social y la imaginería del artista en cuestión, de las cuales, se desprenden los elementos retóricos que componen el simbolismo de los arcanos mayores del Tarot. Hasta este punto se han recopilado datos históricos y teóricos para abarcar la primera fase metodológica del diseño.

Los Arcanos Mayores

En este capítulo, se recopilarán datos concernientes a la segunda fase de la investigación metodológica para el diseño de los 22 arcanos. Esta fase abarca un análisis de los elementos compositivos e históricos de cada imagen arquetípica contenidos en dichas cartas.

Las cartas Tarot no brindan una verdad intangible, nos proporciona un gran número de alegorías, arquetipos y símbolos que con ayuda de la semiología será posible una mayor comprensión para que en los demás capítulos se pueda llegar a una síntesis.

La palabra “Arcano” proviene del latín Arcanum que literalmente quiere decir misterio o secreto. El significado de las láminas pueden variar dependiendo de cada individuo, sin embargo, siempre llevan a resultados similares. Esto es lo que afirma Roger Caillois “…en realidad, parece tratarse de una ensambladura formada con imágenes de ascendencia bíblica (El Juicio Final, una Torre fulminada muy similar a la torre de Babel), las virtudes pregonadas por la iglesia (Justicia, Fuerza, Templanza), ciertos astros junto con determinados signos zodiacales (la Luna con Cáncer, el Sol con Géminis, la Estrella dominando en lo alto sobre Acuario), los dos grandes poderes temporales –El Sumo Sacerdote (el Papa) y el emperador- con el Águila y la Tiara, respectivamente, y cada uno de ellos escoltado por una esposa. En el arcano que representa el Mundo se pueden distinguir los símbolos de los cuatro evangelistas (Mateo, Juan, Lucas y Marcos). Las alegorías de los Enamorados y de la Muerte son clásicas. El Colgado y la Rueda de la Fortuna constituyen elementos frecuentes en la imaginería o en la vida cotidiana de las personas en la era medieval…”

Se ha tomado como referencia el Tarot Londa para analizar cada carta debido a que es una baraja actual que se basa en los parámetros impuestos por el Tarot de Marsella. Se separarán sus elementos y se mencionarán los diferentes nombres con los que se le conoce cada carta, ya sea en español o en inglés (el idioma depende de los deseos del autor). Además, se dará un breve antecedente del origen de cada arcano. No se pretende dar una explicación esotérica u ocultista, ya que este capítulo se basa en la descripción de los elementos que componen cada arcano mayor.

0 El Loco

1 El Mago

2 La Sacerdotisa

3 La Emperatriz

4 El Emperador

5 El Sumo Sacerdote

6 Los Enamorados

7 El Carro

8 La Justicia

9 El Ermitaño

10 La Rueda de la Fortuna

11 La Fuerza

12 El Colgado

13 La Muerte

14 La Templanza

15 El Diablo

16 La Torre

17 La Estrella

18 La Luna

19 El Sol

20  El Juicio

21 El Mundo

Ilustración en los arcanos

Hacia el año 1370, las cartas Tarot se confeccionaban a mano sobre papel de fibra vegetal. Cada carta era ilustrada manualmente una por una con sumo detalle y cuidado. Este modo de fabricación fue difundido en toda Europa, y en Italia se ha encontrado la más amplia variedad.

Los grandes centros de elaboración en la antigüedad son Milán, Ferrara y Bolonia. Hacia 1440 es únicamente la aristocracia la que puede encargar estas costosas barajas. Más tarde, la impresión de cartas quedó simplificada primero por la xilografía y después la imprenta.

En 1819 Paul Grimaud tuvo la idea de redondear las puntas y dotarlas de un refuerzo metálico, esto permitió mejorar la conservación de las barajas. Fue así como éstas, constituidas por tres hojas plegadas con firmeza, se volvieron resistentes y opacas. Más tarde los demás países adoptaron dicho sistema de fabricación de origen francés.

Las cartas, rectangulares en la mayoría de los casos, presentan dimensiones que varían apartir del más común, que es el 65 x 120 mm, o de “cuadro alargado”. En el siglo XVIII los fabricantes italianos redujeron las medidas habituales, a un tamaño aproximado de 54 x 105 mm.

Actualmente uno de los mayores fabricantes de naipes y cartas Tarot es la empresa norteamericana U.S. Games Systems. La empresa ha establecido sus normas para la impresión de nuevas cartas y cuenta con la tecnología avanzada para este objetivo. Los artistas acuden a esta empresa para la impresión de sus barajas, las cuales deben estar al doble de su tamaño original; pueden ser elaboradas en cualquier técnica de ilustración y montadas sobre un soporte flexible para facilitar la separación de color de la lámina. Las cartas hechas por computadora son recibidas en formato Tiff, Photoshop (PSD), Ilustrator en EPS; y guardados en disco compacto.

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